sábado, 28 de julio de 2007

Nota Schopenhauer

Acerca del sufrimiento del mundo

I
Si el inmediato y directo propósito de nuestra vida no es el sufrimiento, entonces nuestra existencia es la peor adaptada para su propósito en el mundo: pues es absurdo suponer que la incesante aflicción de la cual el mundo está lleno, y que se genera de la necesidad y los problemas que esencialmente pertenecen a la vida, debería ser sin propósito y puramente accidental. Cada infortunio individual, seguramente, parece una ocurrencia excepcional; pero el infortunio en general es la regla.

II
En nuestra juventud estamos frente a la vida venidera cual niños sentados frente a las cortinas de un teatro, en una feliz y tensa anticipación de lo que está por venir. Por suerte no sabemos lo que va a pasar. Pues para el que sí lo sabe, los niños podrían parecer pequeños delincuentes sentenciados no a la muerte sino a la vida, quienes no han descubierto de qué se tratarán sus castigos. Aun así, todos desean llegar a viejos, o sea una condición en la que uno puede decir: "Hoy es malo, y cada día se pone peor - hasta que al final el peor de todos llega".

III
El más efectivo consuelo para cualquier infortunio o aflicción es el observar a otros que sean más desafortunados que nosotros: y en todo lado podemos hacer esto. ¿Pero qué nos dice eso de la condición de nosotros como un todo?
La historia nos enseña la vida de las naciones y no encuentra nada que contar más que guerras y tumultos; los años pacíficos solamente parecen breves pausas e interludios. De la misma forma la vida de un individuo es una constante lucha, no sencillamente una lucha metafórica contra el deseo y el aburrimiento, sino también una lucha real contra otras personas. Descubre adversarios en todas partes, vive en conflicto continuo y muere con espada en mano.

IV
No es el menor de los tormentos que plagan nuestra existencia la constante presión del tempo, que nunca nos deja ni respirar sino que nos persigue como un mandamás con un azote. Deja de perseguir solo a aquel que ya ha entregado al aburrimiento.

2 comentarios:

Andrea dijo...

Arthur Schopenhauer
Parerga y Paralipómena (fragmento)

" Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas. "

Dave dijo...

Andrea, que gusto me da que leas a Schopenhauer; yo lo encuentro muy en línea con mi sistema de creencias, a pesar de no comulgar 100% con él.

Definitivamente Parerga y Paralipómena hay que tenerlo en la librería personal; su obra cumbre, "Die Welt als Wille und Vorstellung" le ha dado un complemento bastante rico a mi propia metafísica.

Al final de cuentas, el roquillo no deja de tener razón.